¿De dónde eres?

Parece una pregunta sencilla.

Hasta que responderla deja de serlo.

Después de vivir en más de un lugar, la respuesta puede necesitar una explicación.

Naciste en un sitio.

Creciste en otro.

Tu familia está allá.

Tu casa está aquí.

O quizá todavía no sabes exactamente dónde llamar casa.

Estamos acostumbrados a responder con un solo lugar

Un país.

Una ciudad.

Un punto en el mapa.

Pero pertenecer puede ser algo menos ordenado.

Podemos sentir cercanía con un lugar por nuestra historia.

Con otro por las personas que viven allí.

Y con otro porque es donde estamos construyendo nuestra vida ahora.

Una pertenencia no necesariamente cancela las demás.

A veces empezamos a pertenecer sin darnos cuenta

Puede ocurrir de maneras pequeñas.

Cuando tienes una ruta habitual.

Cuando alguien comienza a esperarte.

Cuando reconoces las estaciones.

Cuando sabes dónde comprar algo que necesitas.

Cuando una calle deja de parecer completamente desconocida.

Cuando empiezas a acumular recuerdos en un lugar que antes no formaba parte de tu historia.

Tal vez pertenecer también se construye así.

Poco a poco.

Construir una casa nueva no obliga a borrar la anterior

A veces parece que adaptarse significa dejar atrás.

Como si para construir vínculos en un lugar nuevo hubiera que debilitar los anteriores.

Pero podemos aprender nuevas costumbres sin olvidar las que conocemos.

Podemos querer a las personas que están aquí y seguir queriendo a quienes quedaron lejos.

Podemos incorporar nuevas palabras sin perder las nuestras.

Podemos construir una vida nueva sin convertir la anterior en algo que debe desaparecer.

Quizá la pertenencia no sea una elección entre dos lugares

Tal vez pueda parecerse más a un mapa.

Con distintos puntos.

Distintas personas.

Distintas épocas.

Lugares en los que estuvimos.

Lugares a los que volvemos.

Y lugares que todavía estamos aprendiendo a habitar.

No todos tienen que ocupar el mismo espacio.

Ni significar lo mismo.

La pregunta puede cambiar

Quizá no siempre tengamos que responder:

“¿De dónde soy?”

Tal vez algunas veces podamos preguntarnos:

“¿A qué lugares pertenezco?”

La diferencia parece pequeña.

Pero abre mucho más espacio para responder.


Una pregunta para llevarte:

Si pudieras dibujar tu pertenencia como un mapa en lugar de tener que responder con un solo país, ¿qué lugares aparecerían?